Las manos y el mar

Quiero hablar de esta foto, registrada en la playa de Joaquina, Florianópolis, por Onor Filomeno en julio de 2014. Allí están retratados de izquierda a derecha la artista plástica y grabadora  Flávia Fernándes, un servidor, Sonia Cristina Fernándes, especialista en educación infantil, compañera de Onor y Rafael Rodriguez, alquimista y a la sazón, compañero de Flavia.
Al fotógrafo lo podemos imaginar sonriendo, curioseando tal vez la actitud de quien, fuera de foco, entrelaza sus dos manos en la nuca. Entonces dispara su celular con olfato canino y consigue sin mucho esfuerzo una presa fugaz, una imagen sencilla, de tenue espontaneidad y mucho desprendimiento, donde el mar, siempre cercano, siempre invisible, desgrana granos de polvo de una abreviada y sinuosa sal sin sal. Entonces se torna visible, porque permanece oculto y completa la placa con una amistosa ola dental de aquietada virtud.
Porque, como han advertido, nada tiene de extraordinario esta foto, salvo las manos. O más precisamente la posición de las manos. Quietas, unidas, desplazadas, escondidas. Il pugni in tasca, diría Marco Bellocchio. El pensar comienza en las manos, diría Rousseau. Los hermanos sean unidos, diría el profeta.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Del buen amor y otras desdichas